Esto pasa cuando no te quitas esa frase de la
cabeza, esa mirada, esa melodia...
El cosmos entero te apunta, te mira con sus
grandes ojos oscuros
y te marca.
En ese momento nada hace que pare de mirarte
ese monstruo,
corre por la calle, gira esquinas, escondete bajo tierra...
Vas a
seguir teniendo esa idea en la cabeza metida.
Y las medicinas que te pueden
ayudar a pensar en otra cosa, a conseguir escapar,
son la música y los besos.

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