Eran de esos días de calor que te derriten,
de los que te dejan los pies clavados a la arena.
Realmente miento, no se en que instante pasó,
pero sucedió.
Y me quedé en silencio.
Me callé sin más; por miedo, por tus manos, por todo o por nada.
No sé ni el cuándo ni el por qué.
No sé qué planeta orbitaba mi cabeza,
pero si que recuerdo qué deseo le pedía a las estrellas fugaces
y eras tú.
Siempre le pedía tenerte cerca.
Y por eso solo sé lo que quiero, que te quiero a ti, y no se nada más.
Ni si quiera se por qué ahora ya no guardo silencio,
y por qué ladro y grito piedad al vacio
y te mando un SMS diciéndote que te quiero,
teniendo el whatsapp.
Ni por qué escribo esto sabiendo que no vas a leerlo.
Quizás no sé tampoco el cómo, el cómo quererte quiero decir
porque parece que
haga lo que haga
Y
intente lo que intente
remo a contracorriente
y siento, con pena,
que no tengo más opciones
que rendirme a lo evidente...
y volver a guardar silencio.

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